Nuria Martín Piris, profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, árbitro excepcional en la competición de ECM. Trayectoria arbitral, 4 temporadas en Tercera División Nacional y 3 temporadas en Regional.

¿Con qué edad te acercaste al mundo del arbitraje y por qué?

Fue casi con 34 años. Jugaba al fútbol sala y pensé que no quería alejarme de este mundo cuando ya no pudiera seguir jugando. Y aunque en principio pensé en hacer el curso de Monitor para poder entrenar equipos, en la Federación Madrileña me propusieron probar el arbitraje y, una vez que comencé, ya no pude dejarlo.

¿Recuerdas tu primer partido como colegiado?

Me da un poco de vergüenza reconocerlo, pero no me acuerdo. Debió de ser en categoría benjamín, y supongo que estaría bastante nerviosa y perdida por el campo, con la sensación de estar equivocándome en cada jugada.

¿Soñaste en algún momento con llegar a Primera División?

Al comenzar tan tarde, nunca tuve posibilidad de arbitrar más allá de Tercera División. De hecho, ascendí el último año que podía hacerlo, justo antes de cumplir 36 años. Ahora pienso que me gustaría haber empezado a arbitrar mucho antes, pues sí estuve en puestos de ascenso a Segunda División B, y si hubiera sido más joven podría haber intentado promocionar.

¿Cuál es el partido del que guardas un mejor recuerdo de tu etapa como árbitro?

Estando ya en Tercera División, fui a arbitrar un partido de Nacional Juvenil a Torrejón, y cuando llegué encontré el campo lleno, delegados federativos, el seleccionador madrileño, un informador… Como nunca miraba las clasificaciones para que eso no me condicionara al arbitrar, no sabía que se jugaban el campeonato los dos gallitos de la categoría. Fue un partidazo, disputadísimo, con muy buen fútbol, lleno de jugadas conflictivas y enfrentamientos, y tuve mucha suerte porque hice un buen arbitraje. Me divertí muchísimo y salí pensando que no me había equivocado al querer formar parte de este colectivo.

¿Qué piensas cuando un joven árbitro es agredido o insultado en el ejercicio de su labor?

Todos en algún momento hemos recibido gritos e insultos por parte de espectadores o entrenadores, y es una situación lamentable. No por nosotros, porque a mí al menos me afecta muy poco lo que puedan decirme desde la grada, pero al final esa es la imagen que transmite el fútbol. Eso no sucede en otros deportes. Sin embargo, parece que en el fútbol es válido desahogar frustraciones a costa de los árbitros, sobre todo en categorías inferiores. Y cuando lo hacen familiares o amigos de jugadores, es todavía peor.

Esto no se cambia de un día para otro. Lo grave es que en los últimos tiempos se ha producido una escalada en la violencia contra los árbitros, que ya no sólo es verbal. Para mí, no es más que el reflejo de una sociedad que va perdiendo sus valores, entre ellos el respeto a la autoridad. Creo que la situación es muy preocupante porque no tiene solución únicamente actuando en el ámbito deportivo. Respetar el trabajo de los demás, las opiniones de los demás, hacer autocrítica o asumir los errores propios no está de moda. Lo que está de moda es culpar a otros de lo que sucede y además convertirlos en nuestros enemigos. También en el arbitraje. Con una diferencia: el deporte de equipo es mucho más que deporte. Se trabaja el compañerismo, la solidaridad, el sacrificio, la tolerancia, los proyectos comunes, la gestión del éxito y del fracaso. Pilares que forjan la personalidad y nos convierten en mejores personas. La violencia destruye todos esos logros, y arruina el futuro de las sociedades. Agredir a un árbitro se convierte en una forma más de romper las bases de la convivencia.

¿Por qué decidiste continuar con tu labor arbitral en la competición escolar de ECM?

Conocía a Javier Esteban, porque había arbitrado con él en ocasiones en Tercera División, en realidad fue con él con quien arbitré en pareja por primera vez y me enseñó casi todo lo que sé del arbitraje profesional. Muchas veces me hablaba de ECM y me comentaba que contaba conmigo cuando estuviera lista para incorporarme a su equipo. Dado el carácter didáctico que tiene el deporte escolar, me hizo ver lo importante que es que los niños y niñas que practican fútbol sala sean arbitrados no sólo por hombres. Por desgracia hay muy pocas mujeres vinculadas al arbitraje, y me gusta contribuir a que se vea con normalidad la incorporación de la mujer al fútbol sala y animar a que en el futuro se sumen más chicas al colectivo arbitral. Así que dejé la Federación cuando tuve que descender para arbitrar únicamente partidos de base al cumplir 40 años y me sumé al proyecto de ECM. Sólo tengo palabras de agradecimiento por su insistencia, pues puedo seguir disfrutando del fútbol sala cada semana.

¿Qué destacarías de los Juegos Deportivos de ECM?

Mi experiencia personal es que el nivel de educación y respeto de jugadores, entrenadores y público, es mucho mayor que en los partidos de Federación. El nivel deportivo también es muy bueno, no hay diferencias en fútbol base. Por supuesto, es fútbol, y hay competencia entre equipos y colegios, pero muy sano. La sensación es la de estar trabajando siempre entre amigos. Me siento una privilegiada por poder hacer lo que me gusta, en un ambiente tan favorable. Por ello, también creo que es una competición idónea para comenzar a arbitrar, y desde aquí animo sobre todo a las chicas a las que les guste el fútbol sala a que prueben una forma diferente de disfrutar de este deporte maravilloso.

¿Ha sido complicada la adaptación al deporte base después de haber arbitrado categorías de élite?

No, en absoluto, porque nunca abandoné el deporte base. Cuando arbitraba en Tercera División seguía pitando en categorías inferiores semanalmente, y nunca he hecho distinción entre unos partidos y otros. Cuando salgo al campo a arbitrar, lo hago con la misma concentración, seriedad y responsabilidad se trate de categoría benjamín o senior. Además, la competición de ECM te ofrece la oportunidad de desarrollar la labor arbitral y enseñar al mismo tiempo. Y para mí esto es tan importante como arbitrar en Primera División.

 

Sandra Serrano

Departamento de Deporte Escolar y Valores en el Deporte